entristecida allá abajo, lejana
Ya en el avión, profundo dolor en mi alma
la sentía así, como Río Grande, nublada.
Como aquel febrero, el día de mi llegada
guardé en mi retina ese gris, el mar,
y la inmensidad en la que se pierde
mi ciudad adoptada
Pasa la vida en diez años pero nada cambia
Sigue gris y ventosa la ciudad, a veces cansa
La extrañaré mucho, extraño su calma...
... con amor o amistad siempre estuvo para mí iluminada.
