
Me brotan las palabras,
este grito en el silencio,
todo esto que me abruma,
que me azota en estos tiempos.
Nadie leerá esto
¿a quién le importa lo que pienso?
Nadie sabe lo que siento.
Hay tanto, tanto, tan adentro.
Escribo de malestares,
de tormentos, de pesares.
Queman los dolores,
los recuerdos, los rencores.
Arde mi alma, se sacude, se retuerce.
No se escribe en la calma ni en la serenidad del alma;
se escribe en los momentos en que abruman los tormentos.

